La lluvia ácida dejó de ser la más peligrosa.

Escrito por: Serch

17 junio, 2020

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Investigadores de la Universidad de Utah realizaron un descubrimiento un poco desalentador y bastante desconcertante: después de poco más de un años de haber recolectado el agua de lluvia y muestras de aire, calcularon que aproximadamente el equivalente a 120 millones de botellas de agua, es decir 1000 toneladas métricas de partículas de micro plástico cayeron en 11 áreas protegidas en el oeste de Estados Unidos.

Para esto, cada miembro del equipo que participó en esta prueba, tenía dos cubetas. Una para captar la lluvia y otra para recoger el aire en días soleados. Las muestras se tomaron en las 11 áreas protegidas y a través de la recolección de datos, modelaron cada tormenta de la que recogieron el agua pluvial para saber hacia dónde se trasladaba después. El 98% de las muestras recolectadas durante un año contenían partículas de micro plásticos, tanto del agua de lluvia como del aire. Las partículas en la lluvia fueron más grandes que las encontradas en el aire. Por lo que las partículas llevadas por el aire pueden recorrer distancias más largas que las de la lluvia.

Los resultados de este experimento a pequeña escala confirman que los micro plásticos se encuentran flotando alrededor del mundo y llegando a hábitats limpios y puros, como el Ártico. Los micro plásticos también llegan a ríos y mares a través de las aguas residuales, afectando a todo tipo de ecosistemas.

Esta investigación nos permite conocer más sobre el ciclo de la vida del plástico, que se vuelve más compleja conforme el uso y las relaciones que los humanos tenemos con él. Una de las grandes incógnitas de los científicos que se dedican a estudiar el plástico, es saber a dónde va todo ese residuo, pues aparentemente desaparece en el medio ambiente.

Este tipo de estudios nos demuestra que el plástico nunca desaparece, sólo se deshace en partículas microscópicas que se dispersan por todo el mundo atravesando todos los sistemas: aire, agua y tierra.