La muerte de Theunis Botha, historia del Karma instantáneo

La muerte de Theunis Botha, historia del Karma instantáneo

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La historia de Theunis Botha, cazador profesional sudafricano es bastante sencilla, típica de un episodio del programa “1000 maneras para morir”, pues la muerte lo alcanzó en su “lugar de trabajo”. Y es que bien dicen que: “el valiente vive, hasta que el cobarde quiere”, pero cuando se trata de animales salvajes, todos somos testigos que cuando se cansan y dicen basta, puede ser la crónica de una muerte anunciada.

Botha tenía una empresa en el norte de Sudáfrica con el nombre de Game Hounds Safaris fundada en 1989, la cual se especializaba en traer a personas ricas al continente africano para matar animales, como si fuera un deporte extremo. Específicamente mataban leones y leopardos, con o sin la ayuda de perros de ataque.

El primer cliente oficial de la empresa fue Bill Reynolds de Montana. De acuerdo con su página oficial, Reynolds disparó y mató a un leopardo en su primer día de caza, cerca del famoso Parque Nacional Kruger. El diario The Independent informó que Botha “viajaba regularmente” a los Estados Unidos para acosar a clientes adinerados, para interesarse en su compañía que ofrecía tours en Zimbabwe, Botswana, Mozambique y Namibia.

¿Pero qué era lo que motivaba a Theunis Botha, a tener este tipo de negocio a costa del sufrimiento animal y de personas que habían sido víctimas anteriormente por este tipo de caza clandestina?


Pues para sorpresa de muchos Botha tenía dos títulos universitarios en Psicología y Antropología, sí, así como lo están leyendo, a pesar de tener conocimiento acerca del comportamiento humano y su historia a través de los años, ser experto en el tema no le ayudó mucho. Tuvo grandes afectaciones neuronales al haber estado recluido en el ejército sudafricano, durante la guerra angoleña en los años ochenta.

Su muerte ocurrió el pasado 19 de Mayo, mientras fungía como guía de un grupo de turistas cazadores en uno de los arbustos de Gwai, Zimbabwe, tenían en la mira un grupo de elefantes femeninos en una zona conocida como la granja de la buena suerte. Mientras Botha se disponía a realizar el primer disparo, otro elefante corrió justo por un costado, tomándolo con su colmillo, e inmediatamente después uno de sus acompañantes co-cazadores quiso defenderlo disparando al elefante, provocando que cayera encima de él aplastándolo hasta la muerte.

Algunos lo llaman “Karma Instantáneo”, otros como su hija de 21 años, lo ven como un acto heróico, el haber caído mientras trabajaba. Además el incidente hizo que su página de Facebook, se convirtiera en un santuario, con cientos de fotos de Theunis Botha, junto a diferentes presas que no corrieron con la suerte de haber evitado su muerte, pero que seguramente ahora descansan en paz gracias al grandioso elefante que le hizo justicia a cientos de criaturas salvajes.

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